miércoles, 11 de abril de 2012

SIETE BUENOS MOTIVOS PARA REDISEÑAR TU MARCA…Y QUE TU LOGOTIPO DEJE HUELLA…

Siete buenos motivos para rediseñar tu marca (y dejar huella)
Una marca es, ante todo, notoriedad. Una identidad desconocida es una marca sin valor, ya que el consumidor siempre va a preferir aquellos productos o servicios que le transmitan seguridad, confianza y calidad garantizada.
Sin embargo, el mercado se transforma constantemente y las marcas también deben hacerlo. Si tenés dudas sobre el estado actual de tu identidad visual, acá te presento siete motivos fundamentales para encarar un rediseño estratégico: 
1. Tu marca envejeció y el mercado se renovó
El paso del tiempo es inevitable. Mientras tu público histórico evoluciona, una nueva generación de consumidores con otros hábitos de consumo ingresa al mercado. El envejecimiento visual de una identidad es progresivo y se nota mucho más en comunidades chicas donde la gente interactúa con ella a diario. Tu experiencia comercial debe demostrarse en la calidad del servicio, pero tu imagen tiene que reflejar innovación y actualidad. Un logotipo viejo arranca con la batalla perdida frente a competidores modernos.
2. Decidiste tomar nuevos rumbos comerciales
El rediseño de identidad es una estrategia de gran impacto cuando necesitás comunicar cambios estructurales profundos. Es la herramienta ideal para presentar nuevos dueños, giros en la filosofía de la empresa, desafíos comerciales inéditos o una expansión en el modelo de negocio.
3. Tu logotipo se parece demasiado al de la competencia
Esto ocurre cuando notás que tus competidores directos usan colores, tipografías o formas similares a las tuyas. Si tu marca no ofrece una diferenciación clara, se pierde en un océano de ofertas idénticas. En el mercado local pasa seguido: las pollajerías usan un pollo, las ópticas un ojo, las farmacias una cruz y las inmobiliarias un edificio. Evitá este error a toda costa. Crear una marca sólida significa, ante todo, diferenciarse del resto.
4. El diseño original arrastra fallas técnicas de origen
Cuando una marca es diseñada desde la subjetividad de un aficionado, surgen graves problemas técnicos de aplicación. Esto se traduce en complicaciones con el registro de tintas (colores excesivos o injustificados), logotipos que se vuelven ilegibles al achicarlos o formas desproporcionadas. Adaptar un mal diseño para cada soporte (cartelería, uniformes, redes, folletos) cuesta una fortuna. Implementar un logotipo bien hecho puede costar una suma lógica; corregir uno mal diseñado puede multiplicar ese gasto por veinticinco. Hacerlo de nuevo con profesionales te va a ahorrar dolores de cabeza y mucho presupuesto. Sacá la cuenta y vas a ver que rinde.
5. Tu identidad limita la diversificación del negocio
Si el nombre o el logotipo están excesivamente atados a un único producto o servicio, te va a costar mucho entrar a nuevos segmentos. Por ejemplo, una marca llamada "Don Francisco - Pastas Frescas" se encasilla a sí misma. Un rediseño inteligente abre el camino para incorporar nuevos productos bajo el paraguas de una misma marca, capitalizando toda la reputación y confianza que ya construiste con tus clientes.
6. Necesitás superar un pasado negativo o una crisis
A veces, las empresas pasan por etapas complejas: un producto que falló y tuvo que ser retirado, una promoción mal ejecutada o una gestión gerencial deficiente que afectó la reputación. En estos escenarios de reposicionamiento, un cambio integral de imagen es la señal pública más fuerte de que la empresa se renovó, aprendió de sus errores y comenzó una etapa superadora.
7. Falta identificación del personal con la marca
Este factor es clave cuando renovás tu equipo de trabajo o recursos humanos. Lograr que tus colaboradores se sientan identificados con la marca que representan debe ser una prioridad absoluta. Una renovación visual recarga las energías del equipo y motiva desde adentro hacia afuera a los embajadores más valiosos que tiene cualquier negocio: las personas.
as personas.

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